LA REVISTA MUSICAL DE BARCELONA

 

DAVID BISBAL HACE VIBRAR   EL PALAU SANT JORDI

 El almeriense junto a una banda de seis músicos ha acudido esta vez a su cita con Catalunya recuperando su esencia más latina y recobrando para su show de más de dos horas algunos temas que hacía tiempo que no defendía ante su público. Y todo ello con una invitada especial, Aitana, que ya había elevado las revoluciones de sus seguidores durante los días antes al espectáculo en el Palau.

  Amaia al margen, estamos hablando de dos de los artistas que representan mejor la esencia de un talent show que, gracias al andaluz, ha aunado sobre el escenario al pasado y presente de la marca ‘OT’. Un aroma nostálgico que ha querido evidenciar con un repertorio con casi una treintena de temas, entre los que no han faltado algunas de sus semillas iniciales cuando Bisbal se sentía cómodo coqueteando con la sonoridad española más latina, aquella con la que triunfó a base de vueltas y patadas voladoras que, con los años, ha ido sofisticando para adaptar su show a la demanda del ‘world music’.

Pero si una cosa ha dejado clara Bisbal en el Sant Jordi- que esta vez no estaba lleno- es que el cantante tiene ganas de divertirse de nuevo y, para ello, ha ideado una fórmula, en la que conviven sin calzador las diferentes almas del intérprete andaluz, maridando sus baladas más azucaradas de los primeros tiempos, con los ritmos latinos pop y las canciones más actuales del que hasta ahora es su último disco, ‘Hijos del mar’. Quizá por ello el artista haya elegido su nombre como reclamo para su gira de este 2018, porque hablar de Bisbal significa viajar por diferentes etapas sonoras en las que el andaluz ha ido acumulando miles de fans convirtiéndose en uno de los artistas españoles más laureados.

 Aunque en el primer frenético tramo del concierto la declaración de intenciones parecía ir por otros derroteros, con temas de su último álbum como ‘Fiebre’, ‘Antes que no’ o ‘Lo tenga o no’ que han sucedido a la apertura inicial con ‘Quién me iba a decir’, el show no ha tardado en impregnarse del carácter de sus siete discos de estudio, incluido su primerizo ‘Corazón latino’, del que ha repasado cuatro canciones, aunque curiosamente no ha elegido para su repertorio la que da nombre al álbum y primera que defendió tras salir de la Academia de ‘OT’. Una ausencia que no ha empañado la fiesta del andaluz- vestido con traje granate y camisa blanca- y la habitual conexión con su público que parecía extasiado con su antología.

Y tras la primera media hora de concierto, primer aviso nostálgico más allá del movimiento de caderas que le ha acompañado toda la noche. Un ‘Lloraré las penas’ que hacía tiempo que no defendía más allá del algún ‘medley’ y que ha significado el primer subidón de un Sant Jordi entregado al pasado del artista. Solo era un avance de lo que estaba por venir. Un primer tanteo festivo que Bisbal ha diluido al instante para mostrar un primer repóker edulcorante con una mezcla de canciones románticas como ‘Desnúdate mujer’, ‘Quiero perderme en tu cuerpo’, ‘Esta ausencia’, ‘Amar es lo que quiero’ o un ‘Me derrumbo’ que en su momento dedicó a Chenoa en el disco ‘Bulería’.

El almeriense ha escogido temas como ‘No amanece’, ‘Todo es posible’, ‘Diez mil maneras’ y ‘Silencio’ para recobrar la energía de su público tras la batería de azúcar, temas que han vuelto a poner en pie al Sant Jordi en unos largos minutos de adrenalina para su público más familiar. Se avecinaba la tormenta final, aunque antes Bisbal ha querido regalar otras de sus tres joyas más dulces. ‘Ruido’, un ‘Dígale’ cantada conjuntamente con el Sant Jordi acompañados de piano como instrumento principal y ‘Mi princesa’ que ha dedicado, como no, “a todas las princesas del Palau’ y venía con sorpresa y lacito. La anunciada colaboración con Aitana Ocaña para una de las canciones más laureadas del almeriense y con una ex ‘OT’ que ha estado sobresaliente. A estas alturas, no hace falta decir que Aitana apunta muy, muy alto. “Vas por un camino espectacular”, le ha soltado el andaluz a la catalana tras fundirse en un abrazo.

Tras la aparición de la catalana, fiesta final en el Sant Jordi, antes de los vises con el sabor de andaluz de temas que habían caído en el olvido con sabor andaluz como ‘La torre de Babel’ y ‘Al-Andalus’, y un guiño a la selección española que juega en el Mundial de Rusia con sus dos temas más futboleros ‘Waving flag’ y ‘No hay dos sin tres’, con proyección del tanto de Iniesta ante Holanda que le dio el campeonato a España en 2010. Golazo por la escuadro que ha completado con ‘A partir de hoy’, su nuevo tema junto al artista colombiano Sebastián Yatra.

 Y con los vises solo quedaba la traca de celebración. Cuatro explosiones, y de las grandes. ‘Bulería’, ‘Esclavo de sus besos’ ‘Ave María’ y ‘Oye el boom’ que ha modernizado con una sonoridad más electrónica, como ya hizo en su anterior visita en el Sant Jordi. Al final, más de dos horas de espectáculo en las que Bisbal ha mutado en todas las fases de su carrera discográfica para escribir en mayúsculas el número 10 en un Palau que le sigue adorando con el corazón más o menos latino.

 

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